miércoles, 16 de abril de 2014
el pocero y el pozo
Antes de empezar quiero que todo el mundo tome un sitio
No habrá frutos ni bebidas en nuestro lugar de invierno
A lo mejor un poco de aire, un aire tranquilo
Terrenal es la casualidad y con mil y una alfombras te elevo.
Escribo porque no escribo,
Quieto y parado, cual niño perdido que
Un pozo de mar le hace quedar dormido.
Islas enteras construyó Wendy y sin empuñar martillo.
Esta obra perece porque carece de figuras,
Repercute en un don nadie que tanteó con dos dedos.
Oblicuo, confuso, perdió el arrojo a la escultura,
Y no le seguirá ninguno, falta corazón para el pocero.
Vive entre lo oscuro, peleador de lo pequeño
Intenta al pueblo sin dueño obedecer desde el infierno.
Vive pues en un despacho donde la secretaria no escucha.
Intransigente si ya cuenta siete gotas que le duchan.
Reza por tus hijos y reza por tus padres,
Éramos pocos y tu música pasó a llamarse calle.
Algunos te precedieron y derrumbaban con gran arte,
Tus oídos te recuerdan que al amor nunca miraste.
Un hilo de agua se vertió desde el arrecife,
Los que se ahogan y no nadan tampoco ven más allá de la superficie.
Antes que nada demuestra que no todos tienden a hundirse.
Descubriste que en tu corazón quizá no hay sitio para nadie.
Oscilando entre aguas, túnel vertical. No hay salida, ni disparos al vacío, así que no te entierran. No solucionaste nada pero, reconócelo: te acercaste más que nadie al centro de la tierra.
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